Llegamos, posamos para una rápida instantánea en la puerta y para cuando nos dimos cuenta... Marc ya había dejado su mochila con comida, tenía puesto un cartelito con su nombre y se había sentado en la otra punta de la sala. Lo saludamos desde lejos. Lo que pasó en el museo será parte del relato de Marc al regresar...
Julia pasó en la mitad para ver si todo estaba bien y pasó a recogerlo a la salida. El dúo caminó hasta la casa, charlando del día, previo paso por el súper para reponer tomates. Con dos catalanes en la casa, es difícil estar al día con el pan con tomate... Al llegar, descansamos un rato, leímos y merendamos.
Más tarde, mientras preparábamos la cena, el hacendoso Marc colaboraba en la industriosa preparación de su "lunch" para mañana.
Intentamos mirar una de Jackie Chan pero ya estábamos demasiado cansados. ¡Aunque no tanto como el viajero que ahora mismo regresa de Toronto! Éste sí que es un viaje relámpago... Marc subió a dormir, después del beso de las buenas noches para -tal como él mismo lo dijo- no dormirse frente a la tele. Ahora, mientras duerme, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,
Julia y Juan
Nota al margen: diálogo en la puerta del museo, tras dejar a Marc:
-Ay, no le dimos un beso de despedida -dijo uno.
A lo que el otro respondió:
-¿Adelante de los demás? ¡Cómo se nota que no recuerdas cómo era todo cuando tenías esa edad!
¡Queda la adivinanza de quién dijo qué para nuestros ávidos lectores!
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