martes, 5 de julio de 2011

Crónica del día 10: Empezamos una nueva rutina

Hoy Marc empezó un nuevo campamento, ¡mucho mas divertido que el primero! Cuando le preguntamos por qué le parecía más divertido, nos dijo que "porque hacemos experimentos divertidos y el tiempo se pasa más rápido, hicimos muchas cosas mas divertidas que el primer campamento de la primera semana ( puzzles from the past ) y éste pensaba que era mas divertido por el nombre (science mystery and natural history" (¡muchas gracias Marc por este relato tan detallado!)
Juan y Marc recogieron a Julia del dentista y todos juntos nos tomamos un café, un batido y un zumo de mandarina. Al regresar a casa, los muchachos se dedicaron a recuperar el huerto dañado por la tormenta,

Juan experimentó un poco más con su máquina de hacer pan y esta vez, aunque había muchas dudas, ¡el pan fue un éxito! Aquí vemos al panificador, orgulloso con su obra:

Y aquí, la obra en primerísimo primer plano:

Julia barnizó la mesa del comedor (¡por fin!) y después cocinó (hemos de aclarar que hubo un plato un poco menos "ajaponesado" para Marc):


Esta vez empezamos a tomar ideas para las crónicas un poco más temprano que de costumbre. Marc no sólo no se fue a dormir sinó que además colaboró activamente con la escritura de los últimos tres días del blog mientras Juan y Julia reorganizan la casa. Ahora sí que es más tarde y Marc descansa. Ahora, mientras duerme, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

Día 10: ¡Cumpleaños feliz!

El lunes fue festivo porque ¡al país se le ocurrió cumplir los años el mismo día, pero justo el mismo día que nuestro muy querido Juan Antonio! Así es que nos levantamos con el pie derecho y listos para celebrar con todo. Antes de desayunar, hicimos entrega del vale-regalo y pensamos en nuestros lectores y documentamos ese emocionante momento (las caras de dormidos dan testimonio de que no madrugamos mucho ese día):

Después hicimos algunas cosas en casa y Juan, el mejor cocinero del hogar, preparó una paella de película. La disfrutamos inmensamente y tuvimos que hacer algún esfuerzo para que la cama no nos arrastrara hacia ella para dormir una necesaria siesta. Resistimos, como valientes, junto al cumpleañero.
Por la tarde fuimos a casa de unos amigos, donde Marc saltó un rato con los niños de la casa:

Y jugamos un poco de fútbol (no pudimos hacer mucha trampa porque había niños pequeños - Juan dixit).

Y, como ya nos había empezado a dar un poco de hambre y aquí los norteamericanos cenan temprano, ¡tuvimos que comer unos hotdogs! En esas estábamos cuando, listos a partir hacia nuevos rumbos, ¡se largó una especie de diluvio universal que nos aguó el plan! Pero no fue tan universal porque después de un poco más de media hora, amainó.
Partimos entonces hacia casa de otros amigos que viven en un monte, desde donde planeábamos ver algo muy especial. Tras un viaje con varias escalas, finalmente, llegamos a destino. Allí comimos costillas, hamburguesas y más tortilla de patatas, entre otras cosas. Y entonces sí estuvimos listos para lo que íbamos a hacer allí, tan alto en la ciudad: ¡contemplar los fuegos artificiales!

Al regresar a la casa, cantamos el "Cumpleaños feliz" (en inglés, claro) y comimos tarta. Para ese entonces, ya estábamos cansadísimos y regresamos a casa a dormir de inmediato. Ahora, como ayer, ya se nos ha hecho un poco tarde y Marc duerme plácidamente. Mientras tanto, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

Crónica del día 9: Día de mucho paseo

El domingo arrancamos tranquilamente, ¡porque era domingo! Desayunamos muy tranquilos, con la calma y en pijamas. Y mirando el partido de Nadal:

Pasamos la mañana haciendo diversas cositas en la casa (esto es lo que nos pasa cuando no escribimos nuestras crónicas cada noche, como debería hacer todo buen cronista: nos olvidamos de la mitad de las cosas...) y salimos a comprar el regalo de cumple de Juan (lo dejamos comprado pero lo entregarán en unos días). Al mediodía -esto sí que es inolvidable-, Juan volvió a deleitarnos con su exitoso plato de mejillones. Tranquilos, no daremos (tanta) envidia esta vez: no hemos tomado fotos...
Más tarde, invitado por Mia y Eli, los amigos que había conocido el día anterior (¿recordáis las fotos de los juegos y de Juan "compitiendo" y pasándoselo pipa con una niña de poquitos años?), Marc partió con rumbo a la piscina. Juan y Julia, por su parte, se quedaron en la casa.. donde Julie y Art, los vecinos, ¡ofrecían una fiesta! Aunque nos han prometido fotos de las aventuras acuáticas, de momento sólo tenemos las de "nuestra" parte. Y aquí van algunas:


Más tarde, Marc se sumó al jolgorio, donde -entre toda la variedad de comida que había- ¡eligió nuestra tortilla de patatas y el famosísimo pa amb tomaquet de Juan! Comimos bastante y tío y sobrino charlaron en la puerta del patio trasero por un buen rato.

Después, cuando en realidad ya no teníamos mucha energía, fuimos a encontrarnos con unos amigos a un restaurante. Allí, como podéis imaginar, comimos poquito (en realidad, Marc no comió nada... y se nos quedó medio dormido: hacemos un "mea culpa" público por este medio; aunque no era muy tarde, él estaba cansado de tanta actividad). Después regresamos a casa y estábamos todos extenuados como para ponernos a descargar fotos y escribir nuestras hazañas...
Por eso hoy, gracias a la ayuda de Marc que iba tomando notas, hemos vuelto a la carga. Ahora, como siempre, ya se nos ha hecho un poco tarde y Marc duerme plácidamente. Mientras tanto, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

lunes, 4 de julio de 2011

Promesa de las crónicas adeudadas...

No vayan nuestros lectores a creer que los hemos olvidado, ¡no seríamos capaces de algo así! Sin embargo, es verdad que nos hemos demorado en la crónica del día de ayer... así como nos demoraremos también en la de hoy. Pero a no desesperar que será una breve espera: no será más que hasta mañana. Os damos nuestra palabra de cronistas.
La verdad es que fueron días intensos, plenos de actividades, tal como veréis mañana, sin más demora. De momento, os dejamos con algunas imágenes, hasta que lleguen las palabras y, cómo no, ¡más imágenes! En ésta se ve a tío y sobrino ayer a la tarde conversando en la terracita que tenenos en el patio de atrás:

Y aquí pueden ver dos fotos de archivo, de nuestras actividades del sábado al aire libre:

Y, más tarde, donde merendamos:

El día del cumple fue entretenido y bien movido... ya contaremos con más detalle pero no queremos dejar de cerrar esta promesa de lo que debemos con un fuerte ¡feliz cumple, Juan!
Ahora, mientras Marc duerme, y nosotros nos resistimos a hacerlo para escribir estas líneas, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

sábado, 2 de julio de 2011

Crónica del día 8: Actividades al aire libre

Hoy nos levantamos no tan temprano, aprovechando que empezó un finde largo (¡con excepción de uno de nosotros que madrugó mucho y trabajó un buen rato!)... Desayunamos y nos preparamos para salir: Juan hizo bocadillos con aguacate y jamón (y sin aguacate para Marc) y Julia preparó dos recipientes con frutas. Juan preparó botellitas de agua y los tres buscamos toallas, protector solar y los planos para saber a dónde ir... ¡Y partimos hacia la aventura!
Llegamos a una especie de "playa" de césped sobre un lago enorme y nos echamos a descansar. Los muchachos fueron un rato al agua y cuando nos dio hambre, abrimos los bolsos, sólo para descubrir ¡que habíamos olvidado todo! En realidad, teníamos el agua... y el hambre. En fin, superado ese momento de revelación, Juan y Marc fueron a comprar algo para comer. Por suerte, estaba cerquita y tenían bastantes cosas.
De ahí, nos fuimos a otra parte del mismo parque donde se alquilaban canoas, botes y kayacs. Juan y Marc se pusieron los salvavidas y cogieron los remos. Antes de embarcarse, así se veían los navegantes:

Y así se los veía desde la orilla, una vez que se hicieron al agua:

Después, un tanto famélicos de tanta actividad, merendamos en uno de esos lugares prohibidos (¡fue lo primero que encontramos!). Y, aunque la comida no fue muy sana, había unos juegos en el que Marc jugó un rato y en el que tomamos este retrato tan bonito:

Después, fuimos a una zona en la que viven los Amish. Vimos a varios, en sus carros, los saludamos y vimos sus hermosas casas y la preciosa zona natural en la que viven. Mucha tranquilidad y una sensación de estar en otro tiempo... Por esa zona hay un par de puentes cubiertos, una joya histórica de la zona y, teniendo un especialista en puentes, no podíamos dejar de ir. Visitamos uno de ellos, donde tomamos esta foto:

Y tío y sobrino aprovecharon la ocasión para hacer algún que otro retrato para facebook...

Terminamos el paseo haciendo una foto en la que se ve un poco del paisaje para puedan disfrutarlo a la distancia:

Al regresar, encontrarnos con la comida que habíamos olvidado ¡fue una especie de bendición! Comimos, miramos un ratito de tele, que era para lo único para lo que nos daba la energía. Todos echados en los sofás, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

viernes, 1 de julio de 2011

Crónica del día 7: ¡Terminamos el campamento!

El día de hoy, aunque comenzó bastante parecido a otros, terminó de una manera bastante diferente... sobre todo para algunos de nosotros. Pero empecemos por el principio: nos levantamos, desayunamos y fuimos al museo a llevar a Marc. Allí nos dieron la gran noticia: como hoy terminaba el campamento de arqueología, ¡harían una exposición y todos estábamos invitados! De ahí, partimos con rumbos distintos:¡ Marc se quedó a preparar la exposición, Julia fue al dentista y Juan a trabajar. Después de comer, fuimos a la esperada exposición y nos encontramos con esto:

Y también con esto:

Interesante, ¿no? Marc y sus compañeros Alex y Aaron nos explicaron varias cosas sobre sus actividades de la semana y sobre qué debe hacer un buen arqueólogo que se precie. Todo esto, claro, en inglés... ¡y con éxito! Marc se quedó un rato más en el museo y más tarde fuimos a buscarlo a una cena con amigos. Cuando fuimos a buscarlo, hablamos con una de las monitoras y le preguntamos cómo pensaba que le había ido a Marc, por lo del inglés y en general, y su respuesta fue: "He is very bright!" (¡Es un chico brillante!) y nos explicó que entendía todo a la primera.
En la cena con amigos la pasamos muy bien, sobre todo porque había niños... ¡y porque tenían juegos en el jardín!

Entre otras cosas que hicieron, jugaron al ping-pong, corrieron bastante, jugaron al ajedrez y se enseñaron, cómo no, palabras en español e inglés. Cantamos un poquito (¡y cantamos una en catalán, que conste!) y comimos muy rico. Después de cenar, algunos que se habían quedado con ganas de jugar, se dieron el gusto:

(Atención al detalle, ¿quién de los dos jugadores parece estar pasándosela mejor?)
Volvimos a casa, cansados y Marc fue directo a la cama. Ahora, mientras duerme, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

jueves, 30 de junio de 2011

Crónica del día 6: Rutina, limpieza y un poco de relax

El día de hoy, como cada día, comenzó con desayuno y labores varias. Después, mientras nosotros trabajábamos un poco, Marc fue al penúltimo día de este campamento, donde siguió aprendiendo cosas de arqueología.
Al regresar, nos dispusimos a lavar un poco de ropa. Aquí se ve a los dos trabajadores del hogar acarreando sus sendos canastos de ropa sucia escaleras abajo:

Y en ésta ya se los ve posando, armados cada uno con su quitamanchas (el famoso y viajero KH7). ¡Ya se imaginan qué limpio quedó todo!

Más tarde, nos fuimos un rato al parque, donde jugamos a la pelota un rato y otro rato nos echamos a descansar. Aquí nuestros lectores pueden ver la destreza de un habilidoso jugador... ¡ya le gustaría al Madrid tener uno como éste!

Después de tanto ejercicio intelectual, tanta labor hogareña y tanto deporte, fue necesario un merecido descanso... (atención al detalle, ¡que en esta foto salimos los tres!)

Después volvimos a casa y Julia cocinó un rodaballo (del que no hay fotos porque "fue un visto y no visto", Juan dixit) y una ensalada que tuvo menos éxito pero que estaba muy rica. Poco después, Marc subió a la cama y nosotros pusimos manos a la obra con el blog, ¡en el que ya se pueden dejar comentarios! Ahora, mientras duerme, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

miércoles, 29 de junio de 2011

Crónica del día 5: Nuestra rutina toma forma

Nuestros estimados lectores se manifiestan y están contentos con nuestras crónicas. ¡La noticia nos alegra un montón y nos hace tener más ganas de seguir compartiendo nuestras aventuras!
El día de hoy comenzó más o menos como lo hacen todos nuestros días: tempranito (algunos, claro está, más que otros) y con un buen desayuno (mejor para algunos que para otros, claro, el madrugón tiene su consabida recompensa...). De ahí, cada uno a sus labores, sendas oficinas y museo. El día de hoy, además de un detallado relato de las incursiones arqueológicas de Marc y sus secuaces (a quienes les enseña español en sus ratos libres, aunque les cueste decir "que"), ¡tenemos una foto! Cuándo le preguntamos qué estaba haciendo en esa foto, nos dijo que estaba "picando piedras"... (¡esperamos que esto no nos cueste una demanda por explotación infantil!)

¿A que se lo ve entusiasmado? Hoy, al buscarlo en el museo, lo notamos más contento que los días anteriores. Parece que se va acostumbrando y que cada vez hace más amigos. Juan lo encontró muy bien acompañado cuando fue a recogerlo... a ver quién adivina cuántas damiselas lo rodeaban...
Después, ya en casa, hicimos diversas tareas que teníamos pendientes y juntamos hambre para otra de las magníficas cenas que nos depara el chef Juan. Lo confesamos: esta vez el hambre pudo más que la voluntad ilustrativa de los comensales y no hay documentos que prueben que comimos un delicioso risotto de setas...
Sin embargo, después de cenar, ¡nos acordamos de nuestros lectores! Y ahí documentamos la parte del pan que Juan hizo para la cena que se salvó de ser devorada:

Finalmente, nos pusimos en plan payasos y, aprovechando que nuestro amigo Jorge estaba en casa, hicimos una foto para que nuestros lectores se diviertan y sepan que sí, es verdad, trabajamos, vamos al museo, hacemos arqueología, leemos y hasta picamos piedras, ¡pero también sabemos hacer pavadas con mucho talento!

Después de cenar, empezamos a ver una peli. Como nuestro amigo Jorge nos acompañaba, la peli tuvo en su momento cuatro flamantes espectadores. Poco después, tres. Poco después, dos. Y así, hasta que sólo dos valientes terminaron de verla (no decimos nombres, la imaginación es vasta)...
Ahora, mientras Marc y uno de nosotros duermen, otro de nosotros comparte todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia o Juan

Crónica del día 4: ¡Tarde pero seguro!

Nuestro martes fue tranquilo y ya completamente entregados a la rutina. Marc fue al museo, Juan y Julia trabajaron desde casa. Al regresar, Marc nos contó que sus compañeros, con los que mejor se lleva, se llaman Alex y Aaron. Por la mañana les hicieron preguntas de arqueología (¿cuántos de nosotros hubieramos podido con eso?) y si las respondían bien les daban una especie de premio... El resto de las actividades ya las contará Marc en vivo a su regreso.
Una vez en casa, Marc se dedicó a regar los tomates que Juan plantó esta primavera con tanto esmero ¡y que están enormes!

Después leímos un rato y juntamos hambre para la cena... que nos preparó un gran chef.

Finalmente, degustamos las delicias de la cena que empezó así:

A esta maravilla le siguió un platazo de pasta, tras el cual todos quedamos ahítos y cansados. Marc se fue a la cama y, poco después, Juan y Julia le siguieton los pasos. Recién ahora, tras nuestras buenas horas de sueño, ¡fuimos capaces de compartir estas hazañas con ustedes! Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

lunes, 27 de junio de 2011

Crónica del día 3: El comienzo de la "rutina"

Hoy comenzamos la "rutina" semanal: Juan partió hacia Toronto, Julia a trabajar y ¡Marc al campamento! Nos levantamos pronto (algunos más pronto que otros, para no perder la costumbre) y partimos hacia el Museo de Ciencias Naturales, donde tiene lugar el campamento de verano "Puzzles del pasado, mensajes para el futuro".

Llegamos, posamos para una rápida instantánea en la puerta y para cuando nos dimos cuenta... Marc ya había dejado su mochila con comida, tenía puesto un cartelito con su nombre y se había sentado en la otra punta de la sala. Lo saludamos desde lejos. Lo que pasó en el museo será parte del relato de Marc al regresar...
Julia pasó en la mitad para ver si todo estaba bien y pasó a recogerlo a la salida. El dúo caminó hasta la casa, charlando del día, previo paso por el súper para reponer tomates. Con dos catalanes en la casa, es difícil estar al día con el pan con tomate... Al llegar, descansamos un rato, leímos y merendamos.

Más tarde, mientras preparábamos la cena, el hacendoso Marc colaboraba en la industriosa preparación de su "lunch" para mañana.

Intentamos mirar una de Jackie Chan pero ya estábamos demasiado cansados. ¡Aunque no tanto como el viajero que ahora mismo regresa de Toronto! Éste sí que es un viaje relámpago... Marc subió a dormir, después del beso de las buenas noches para -tal como él mismo lo dijo- no dormirse frente a la tele. Ahora, mientras duerme, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

Nota al margen: diálogo en la puerta del museo, tras dejar a Marc:
-Ay, no le dimos un beso de despedida -dijo uno.
A lo que el otro respondió:
-¿Adelante de los demás? ¡Cómo se nota que no recuerdas cómo era todo cuando tenías esa edad!
¡Queda la adivinanza de quién dijo qué para nuestros ávidos lectores!

domingo, 26 de junio de 2011

Crónica del día 2: Día al aire libre

La mañana empezó bien: desayunamos temprano (no tanto, en realidad, si tenemos en cuenta que Marc abrió los ojitos por primera vez a las seis y media... y se volvió a dormir) y típicamente, ¡con pan con tomate y atún! Después, tío y sobrino salieron a pasear por el centro, donde visitaron la puerta del estadio de béisbol y... ¡muchos puentes!

Después buscaron a Julia en casa y fuimos todos juntos a comprar un libro de regalo para un amigo y un libro para Marc, en inglés. De ahí, nos fuimos de picnic y comimos muy rico y jugamos al fútbol. Algunos tienen una idea muy singular de lo que es el "fair play"...

El lugar era muy bonito y paseamos por ahí para sacar alguna foto con el paisaje...

Después nos cambiamos de parque, a otra celebración en la que había un personaje muy famoso...

Después de tanto paseo, finalmente pasamos por el super para aprovisionarnos para comenzar la semana. Marc, el primer colaborador ¡y conductor oficial del carrito de la compra!

Regresamos a casa, agotados, donde nos duchamos y cenamos. Marc se despidió con beso para las chicas y la mano para los chicos. Ahora, mientras duerme, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

sábado, 25 de junio de 2011

Crónica del día 1: Llega el campeón, es un valiente


Llegamos al aeropuerto con tiempo (¡temimos atascos pero salimos ilesos!) y fuimos muy campantes a la ventanilla de la aerolínea... donde una empleada nos dijo que 1. no había menores en ese vuelo y 2. no había vuelos desde Barcelona en esa compañía. La respuesta de Juan: una carcajada. Nos asustamos e insistimos: Marc Sobrino Sebastián está en un avión que viene de Nueva York. Fuimos a corroborar el número de vuelo en los papeles que habíamos dejado en el coche y al regresar, ya lo habían encontrado en el sistema informático. Finalmente, Juan se hizo con un permiso para llegar hasta el avión.

Marc tardó en salir, Juan pidió que lo buscaran y cuando salió, ¡se había multiplicado! Tres niños con sus documentos colgando del cuello hablaban español, salieron hablando tranquilamente. Y Juan no tardó un segundo en decir: Yo me llevo sólo uno.
Con naturalidad, sale del avión y dice “Hola, tiet”. Fue medio raro porque la azafata insistía en que Juan firmara un papel… Entonces aprovecharon para llamar a Alicia y a Montse. Y luego se abrazaron y comenzó el relato del viaje (incluidos los detalles de los salarios de los padres de los niños con los que viajaba, cómo no).

Salieron juntos ¡y estaban guapísimos! Marc sonreía todo el tiempo y derrochaba tranquilidad. Fuimos a buscar su maleta y uno de sus compañeros de viaje se la alcanzó. Nos montamos en el coche, donde tío y sobrino compartieron una larga charla sobre gepeeses y coches… divertido. Después de una escala técnica en un par de tiendas (“Ikea se escribe igual, no tiene ningún acento”), llegamos a casa. Le dimos a elegir entre dos espacios en los que montaríamos su habitación y ganó… el que tenía las fotos que Juan le había preparado del Real Madrid. Marc le dio a Julia un bellísimo regalo (¡gracias, papás!), comprobó que el KH7 estuviera intacto y nos hizo entrega de las tan mentadas ballerinas… Juan y Marc organizaron la ropa (Juan fascinado con el orden de la maleta), mientras Julia cocinaba.

Marc hizo un enorme esfuerzo por mantenerse despierto hasta la cena y ¡lo consiguió! Hizo gala de unas maneras increíblemente cuidadosas, levantó la mesa e imploró con la mirada que lo dejáramos ir a dormir. Eran las nueve de Pittsburgh, ¡pero las tres de la madrugada para él!

Ahora, mientras duerme, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan