Una vez en casa, Marc se dedicó a regar los tomates que Juan plantó esta primavera con tanto esmero ¡y que están enormes!
Después leímos un rato y juntamos hambre para la cena... que nos preparó un gran chef.
Finalmente, degustamos las delicias de la cena que empezó así:
A esta maravilla le siguió un platazo de pasta, tras el cual todos quedamos ahítos y cansados. Marc se fue a la cama y, poco después, Juan y Julia le siguieton los pasos. Recién ahora, tras nuestras buenas horas de sueño, ¡fuimos capaces de compartir estas hazañas con ustedes! Un abrazo desde Pittsburgh,
Julia y Juan
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