sábado, 2 de julio de 2011

Crónica del día 8: Actividades al aire libre

Hoy nos levantamos no tan temprano, aprovechando que empezó un finde largo (¡con excepción de uno de nosotros que madrugó mucho y trabajó un buen rato!)... Desayunamos y nos preparamos para salir: Juan hizo bocadillos con aguacate y jamón (y sin aguacate para Marc) y Julia preparó dos recipientes con frutas. Juan preparó botellitas de agua y los tres buscamos toallas, protector solar y los planos para saber a dónde ir... ¡Y partimos hacia la aventura!
Llegamos a una especie de "playa" de césped sobre un lago enorme y nos echamos a descansar. Los muchachos fueron un rato al agua y cuando nos dio hambre, abrimos los bolsos, sólo para descubrir ¡que habíamos olvidado todo! En realidad, teníamos el agua... y el hambre. En fin, superado ese momento de revelación, Juan y Marc fueron a comprar algo para comer. Por suerte, estaba cerquita y tenían bastantes cosas.
De ahí, nos fuimos a otra parte del mismo parque donde se alquilaban canoas, botes y kayacs. Juan y Marc se pusieron los salvavidas y cogieron los remos. Antes de embarcarse, así se veían los navegantes:

Y así se los veía desde la orilla, una vez que se hicieron al agua:

Después, un tanto famélicos de tanta actividad, merendamos en uno de esos lugares prohibidos (¡fue lo primero que encontramos!). Y, aunque la comida no fue muy sana, había unos juegos en el que Marc jugó un rato y en el que tomamos este retrato tan bonito:

Después, fuimos a una zona en la que viven los Amish. Vimos a varios, en sus carros, los saludamos y vimos sus hermosas casas y la preciosa zona natural en la que viven. Mucha tranquilidad y una sensación de estar en otro tiempo... Por esa zona hay un par de puentes cubiertos, una joya histórica de la zona y, teniendo un especialista en puentes, no podíamos dejar de ir. Visitamos uno de ellos, donde tomamos esta foto:

Y tío y sobrino aprovecharon la ocasión para hacer algún que otro retrato para facebook...

Terminamos el paseo haciendo una foto en la que se ve un poco del paisaje para puedan disfrutarlo a la distancia:

Al regresar, encontrarnos con la comida que habíamos olvidado ¡fue una especie de bendición! Comimos, miramos un ratito de tele, que era para lo único para lo que nos daba la energía. Todos echados en los sofás, compartimos todas estas hazañas con ustedes. Un abrazo desde Pittsburgh,

Julia y Juan

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